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sábado, 4 de septiembre de 2010

P a r t y !

Amo las fiestas... lo que no me gusta es el alcohol...
Deliberadamente objeto en contra del abuso de él, se puede perder el control y sacar a relucir las penas más profundas de uno en vez de hacerlas perdedizas.
Ayer lo vi a él con otra persona. Debo confesar que me partió el corazón (así lo sentí literalmente, al menos) y pensé que, de cualquier forma, iba a buscar el oblivion esa noche como nunca antes sólo para librarme de él y de lo que sentí cuando lo vi con ella.
Decisión estúpida.
Mi amiga estrujó fuertemente y me dijo claramente:
"Odio verte llorar por gente idiota que no vale la pena, límpiate eso, no dejes que nadie lo note"-.
Me llevó de la mano por la acera y dejó que los demás se nos acercaran;acertó, nadie notó mis lágrimas porque ella las había secado con su suéter y porque mi gesto de dolor ya a nadie le sorprende desde hace meses.
Qué manera de arruinarle el cumpleaños a la festejada con aquella escena, lo sé. No lo hice intencionalmente (sabiendo que es la reina de la empatía), simplemente no lo pude evitar. Ella simplemente me jaló las comisuras de los labios hasta las mejillas y dijo:
"Esta noche te vas a concentrar en beber y en la alegría de la fiesta, no quiero que pienses en nada más."-
Lo intenté, lo juro que lo intenté, lo logré por un par de horas pero cuando salió la primera lágrima, no pude evitar comenzar a pensar en él. Es obvio que soy una llorona profesional, eso cualquiera que me conozca lo sabe, pero la verdad es que esa noche no me importó. Preferí llorarlo todo, hacerle saber a todos mis amigos el miedo que tengo a que, al igual que todas las cosas buenas de mi vida, ellos también se vayan. Porque al final yo sé que todos se van.
Elegí utilizar el alcohol no para olvidar sino para sacar todo aquello que se pudre en el canal que va al olvido. Ya no tengo nada de eso dentro.
Me di cuenta de que todo el mundo lidia con los problemas de la forma en que puede, que sea buena o mala ya depende mucho de cómo se le vea. Me di cuenta de que sí, somos diferentes, pero que a pesar de eso, sabemos comprendernos bien y entendí bien por qué tuvimos que recurrir al alcohol para decirnos lo mucho que nos queremos... Lo hicimos porque nos lo demostramos mucho, día con día, pero hasta entonces nadie sabía que era cariño de verdad.
Todo el mundo sabe que los niños, los borrachos y los pulpos siempre dicen la verdad, sólo espero que, como ellos lo prometieron, nunca me dejen sola... Yo les he dicho que daría mi vida por ellos, porque la verdad es que mi vida sin ellos no significaría gran cosa para mí.