Siempre sucede, siempre ha sucedido, desde que un movimiento del destino me colocó en este mundo, desde ese instante ha sido así, como si todas las cosas en mi vida estuvieran encadenadas, unidas inexplicablemente unas a otras, y entonces, cuando algo malo sucede y una de esas cosas se desgrana, hace que todo lo haga también, jala todo hacia abajo...
Mi vida y su maldito efecto dominó.
He pasado por el mismo proceso toda mi vida, nacer y renacer, vivir y revivir, morir y volver a morir, pero, a este punto, si sucede ya nada lo podrá solucionar. O al menos eso creo, simple y sencillamente porque lo que antes sucedía no era realmente muy grave, eran meras tonterías comparadas con lo que está sucediendo ahora. Ya no se trata sólo de mí... esta vez se está desgranando TODA mi vida.
Todo comenzó con mi familia, que era, básicamente, el eslabón más grande de todo, luego mis amigos, ahora... ¿mi padre?
No. Es sólo la estúpida idea lo que me hace imposible respirar y pensar, algunas veces, es mi padre, no puedo concebir siquiera que algo malo le pase, suficiente daño me ha hecho que se fuera de aquí, ¿qué me va a pasar si se va de todo y para siempre?... ¿qué le va a pasar a mi madre?, ¿qué le va a pasar a mi hermana?, ¿qué le va a pasar a mi vida?
¿Voy a tener que verme forzada, incluso, a soportar eso TAMBIÉN?, ¿me van a obligar a sostener eso en mis espaldas también?...
Es verdad, sí, que mi madre es el doble de veces más frágil que todo el mundo, que no es más fuerte que yo y que no le queda nadie más, estoy dispuesta a aceptarlo, a tratar de hacer que todo sea bello y bueno para ella, entregarme a sus deseos suprimiendo los míos, darle mi cara más dura, la más fuerte que tengo, negarle de todas las formas que existen que estoy sufriendo para que no se sienta peor, pero con ESO, ¿cómo voy a poder ayudarla con ESO? no sería justo.
No sé por qué, después de tanto tiempo, no puedo entender que la vida no es justa. Soy demasiado imbécil, tal vez.
Pero como todo el mundo sabe cómo es mi madre, toda la vida se me ha forzado a negar que yo también soy así, y esta vez se me dio la ORDEN de mantenerme fuerte por ella, de, básicamente, cargarla en mis espaldas como si a mí no me doliera nada.
Y si las cosas empeoran... ¿qué voy a hacer? Quizá llegue un momento en que explote, que me canse de llorar a escondidas, que me muera de pronto o que me trague el cuento de que puedo con ello.
¿Quién puede con la soledad?, ¿quién puede contra la muerte?... ¿Quién puede fingir que puede?, ¿por cuánto tiempo?
sábado, 30 de abril de 2011
martes, 15 de marzo de 2011
Cualquier parecido con la realidad...
Felicidad basada en el completo absurdo porque simple y sencillamente está negada para mí la felicidad de tiempo completo. Sé que no depende de nosotros, que amaríamos poder tener otro planeta que fuera sólo de nosotros dos pero... es horrible no tener nada. Nada en absoluto.
Un par de horas, dos días a la semana (si es que nos va bien),y... eso es todo. No puede ser bueno, no tiene ni la más remota posibilidad de ser admisible, porque yo soy nueva en esto. Él, de alguna manera, está acostumbrado a compartir todo en su vida con otra persona. Nótese que me duele imaginarlo con otra persona, me duele que a otra persona antes ya le haya dicho, prometido y hecho (especialmente hecho) todo lo que a mí. Me duele que la situación no pueda ser equitativa, porque él no lo puede entender, a él siplemente no puede importarle, porque yo lo siento diferente. Todo lo siento diferente. Pero él no... él está ya demasiado investigado en estas cosas, soy yo la inmadura que simplemente no puede estar tranquila o mantenerse cuerda estando sin él.
Odio ser tan joven, mi corazón se obsesiona demasiado.
Estoy segura de que, realmente, él nunca va a poder entender que no puede estar conmigo, hacerme sentir la vida, la maravillosa magia de todo su ser por unos cinco segundos, y luego esfumarse y esperar que yo esté bien.
No sé cuanto tiempo más aguante así, no sé a qué tendré que renunciar para que se acabe la tortura. Quizá sólo tenga que esperar un poco (más) hasta tener un poco de libertad para poder irme con él y que todo lo demás se pudra. Para poder saber si esto es verdadero amor y no pura desesperación. De su parte, quiero decir.
Esta situación me hace demasiado infeliz. Esto y que, cuando no estoy con él, no estoy con nadie. Ya me siento demasiado incómoda con las demás personas, como si las acabara de conocer, como si no fueran mi familia o mis mejores amigos. Ya no me encuentro en esa casa en la que tanto me refugiaba de mi rara adolescencia, ya simplemente todo se redujo a él. Y él ni siquiera está conmigo.
Yo sé que no es su culpa pero... detesto todo esto. Ya no estoy bien en ningún lado, estar con él es traumático cuando llega la despedida. Y en esas cuatro horas, cinco a lo mucho y, si corro con demasiada suerte, quizá once o doce, me sumerjo en el punto más alto del éxtasis humano. Se lleva toda mi energía dentro de sus bolsillos, como un ladrón, se mete toda mi felicidad entre pecho y espalda para no volver hasta dentro de muchas horas.
Y se repirte el ciclo de la agonía cada tercer día. No soporto las malditas interrupciones, es como darle de beber a un hombre deshidratado con un gotero. Así de seco está ya mi corazón.
No debí probar la felicidad antes de saber que sería TODA para mí, antes de asegurarme que la tendría para siempre, pero es que mi corazón no lo soporta y lanza el cuerpo hacia adelante, contra mi inteligencia y mi voluntad.
Me lanza a sus brazos, desnunda, como si no supiera el riesgo que corro ya al amarlo de esta manera, tan obsesiva y apasionada como mi alma fue concebida. Y, al mismo tiempo, sé perfectamente que si me alejo de él, si le soy distante y ajena pueden sólo ocurrir dos cosas: hacer que se sienta terrible o hacer que no desista hasta conseguirme de nuevo. Como ocurrió cuando todo esto comenzó, es decir, LA RAZÓN por la cual comenzó.
Pero no puedo, por mucho que intento ser fuerte y dejar de ser una persona de las más malditas posesivas del universo, por mucho que intente 'hacerme la difícil', simplemente no puedo dejar de ser así de inmediata para él. Porque le pertenezco y dejo que haga lo que quiera conmigo.
No es justo porque no entiendo cómo puedo hacer algó así YO que sólo vivo para mí. YO que siempre consigo lo que quiero, ahora sólo me esfuerzo por darle lo que quiera a ÉL, descuidándome incluso a mí misma, sin que él tenga una maldita idea, lo cual es mi más grande dolor.
Además, es una gran mentira decir que existen relaciones interpersonales desinteresadas o incondicionales, aunque yo renuncié al sueño de recibir algo de él desde hace muchísimo tiempo, tan sólo quisiera que notara lo difícil que es esto para mí, que me duele estar tanto tiempo sin él, porque me siento sola y, una vez que he probado lo que es la compañía, ya no puedo disfrazar mi tristeza y ya no puedo combatir mi soledad. Ya no quiero, principalmente, porque se supone que él está conmigo. Pero no se da cuenta de eso.
Es entonces cuando llega la más pendeja de todas mis conclusiones: a veces siento que si yo hubiera sido otra persona, es decir, ESA persona, quizá las cosas serían muy diferentes. Con ella estaba todo el tiempo, sin arrepentimientos, por ella hacía cualquier cosa, ¿por qué yo soy diferente?, ¿por qué?
Un par de horas, dos días a la semana (si es que nos va bien),y... eso es todo. No puede ser bueno, no tiene ni la más remota posibilidad de ser admisible, porque yo soy nueva en esto. Él, de alguna manera, está acostumbrado a compartir todo en su vida con otra persona. Nótese que me duele imaginarlo con otra persona, me duele que a otra persona antes ya le haya dicho, prometido y hecho (especialmente hecho) todo lo que a mí. Me duele que la situación no pueda ser equitativa, porque él no lo puede entender, a él siplemente no puede importarle, porque yo lo siento diferente. Todo lo siento diferente. Pero él no... él está ya demasiado investigado en estas cosas, soy yo la inmadura que simplemente no puede estar tranquila o mantenerse cuerda estando sin él.
Odio ser tan joven, mi corazón se obsesiona demasiado.
Estoy segura de que, realmente, él nunca va a poder entender que no puede estar conmigo, hacerme sentir la vida, la maravillosa magia de todo su ser por unos cinco segundos, y luego esfumarse y esperar que yo esté bien.
No sé cuanto tiempo más aguante así, no sé a qué tendré que renunciar para que se acabe la tortura. Quizá sólo tenga que esperar un poco (más) hasta tener un poco de libertad para poder irme con él y que todo lo demás se pudra. Para poder saber si esto es verdadero amor y no pura desesperación. De su parte, quiero decir.
Esta situación me hace demasiado infeliz. Esto y que, cuando no estoy con él, no estoy con nadie. Ya me siento demasiado incómoda con las demás personas, como si las acabara de conocer, como si no fueran mi familia o mis mejores amigos. Ya no me encuentro en esa casa en la que tanto me refugiaba de mi rara adolescencia, ya simplemente todo se redujo a él. Y él ni siquiera está conmigo.
Yo sé que no es su culpa pero... detesto todo esto. Ya no estoy bien en ningún lado, estar con él es traumático cuando llega la despedida. Y en esas cuatro horas, cinco a lo mucho y, si corro con demasiada suerte, quizá once o doce, me sumerjo en el punto más alto del éxtasis humano. Se lleva toda mi energía dentro de sus bolsillos, como un ladrón, se mete toda mi felicidad entre pecho y espalda para no volver hasta dentro de muchas horas.
Y se repirte el ciclo de la agonía cada tercer día. No soporto las malditas interrupciones, es como darle de beber a un hombre deshidratado con un gotero. Así de seco está ya mi corazón.
No debí probar la felicidad antes de saber que sería TODA para mí, antes de asegurarme que la tendría para siempre, pero es que mi corazón no lo soporta y lanza el cuerpo hacia adelante, contra mi inteligencia y mi voluntad.
Me lanza a sus brazos, desnunda, como si no supiera el riesgo que corro ya al amarlo de esta manera, tan obsesiva y apasionada como mi alma fue concebida. Y, al mismo tiempo, sé perfectamente que si me alejo de él, si le soy distante y ajena pueden sólo ocurrir dos cosas: hacer que se sienta terrible o hacer que no desista hasta conseguirme de nuevo. Como ocurrió cuando todo esto comenzó, es decir, LA RAZÓN por la cual comenzó.
Pero no puedo, por mucho que intento ser fuerte y dejar de ser una persona de las más malditas posesivas del universo, por mucho que intente 'hacerme la difícil', simplemente no puedo dejar de ser así de inmediata para él. Porque le pertenezco y dejo que haga lo que quiera conmigo.
No es justo porque no entiendo cómo puedo hacer algó así YO que sólo vivo para mí. YO que siempre consigo lo que quiero, ahora sólo me esfuerzo por darle lo que quiera a ÉL, descuidándome incluso a mí misma, sin que él tenga una maldita idea, lo cual es mi más grande dolor.
Además, es una gran mentira decir que existen relaciones interpersonales desinteresadas o incondicionales, aunque yo renuncié al sueño de recibir algo de él desde hace muchísimo tiempo, tan sólo quisiera que notara lo difícil que es esto para mí, que me duele estar tanto tiempo sin él, porque me siento sola y, una vez que he probado lo que es la compañía, ya no puedo disfrazar mi tristeza y ya no puedo combatir mi soledad. Ya no quiero, principalmente, porque se supone que él está conmigo. Pero no se da cuenta de eso.
Es entonces cuando llega la más pendeja de todas mis conclusiones: a veces siento que si yo hubiera sido otra persona, es decir, ESA persona, quizá las cosas serían muy diferentes. Con ella estaba todo el tiempo, sin arrepentimientos, por ella hacía cualquier cosa, ¿por qué yo soy diferente?, ¿por qué?
martes, 8 de marzo de 2011
Cuando me acuerdo de...
... Porque sí, me acuerdo.
Tal vez no deba hablar del tema, porque, después de todo, es un caso resuelto, una puerta cerrada, algo que dejé atrás pero... Eso no lo borra de este mundo.
Es cierto que yo deseé con todas las fuerzas de mi alma que se lo tragase la tierra pero la vida no cumple caprichos. Es simplemente que no puedo evitar recordarlo, porque mi corazón tatuó su esencia en mi vida y no lo puedo borrar.
Cada vez que lo veo me veo forzada a recordar su nombre, a dibujarlo en mi mente como hice tantas veces antes. Y recuerdo todos los momentos malos, porque no hubo buenos. Hubo mentiras, hubo trampas, y eso a veces me hace preguntarme si realmente era tan malo como parecía.
Sólo sé que preferí no investigarlo, porque ya todo fue hecho, fue escrito desde un lejano principio que no se somete a debate, es sólo que quizá no todo era tan frío y catastrófico como yo pensé que era. Aunque realmente ahora me da lo mismo.
Me gusta pensar que realmente obtuve todo lo que quise de él, que no permití que él obtuviera lo que quería conmigo, porque al final los dos íbamos a tener lo que siempre soñamos. Sé que si él y yo hubiéramos estado juntos como tantas veces "DIJIMOS" que queríamos estar, probablemente las cosas hubieran terminado de peor forma en la que lo hicieron. Porque sé que yo realmente no lo amaba... a ratos no se puede amar a nadie.
Y es cierto que me pica el orgullo a veces, que me niego, a veces, a aceptar que para él yo nunca signifiqué nada pero... yo siempre he tenido problemas con la verdad. Quisiera que él pudiera entender lo que significó para mí, aunque fuera demasiado tarde, para que pudiera saber la magnitud de lo que sucedió. Y quisiera también saber lo que yo signifiqué para él... No sé por qué, después de tanto tiempo, todavía sigo creyendo tontamente que él me debe una explicación.
A veces , tontamente, sigo esperando que me recuerde. Pero no sé por qué, lo hago inconscientemente, porque me acosumbré a desear siempre que alguien correspondiera las pasiones que tengo encendidas, y eso simplemente no sucedió. Hasta que sucedió.
Vaya, creo que quedé realmente sin sentido desde el primer momento... porque yo fui fuerte y luché.
Tuve opciones, pude quedarme con el sufrimiento que tanto amo, pude quedarme sola, sin necesidad de mover un dedo y quedarme sintiendo lástima por mí misma; y actuando en contra de la naturaleza con la que nací, lo corté de raíz porque él era una mala hierba que me enfermaba.
Y afortunadamente, ocurriendo de forma contraria a como todo sucede siempre conmigo, tomé la decisión correcta. Ahora parece que todo anda bien en su vida, no es que a mí me importe, claro, simplemente que pasé tanto tiempo preocupándome por estar a su lado que olvidé que él existiría aunque yo no estuviera con él. Pasé tanto tiempo pensando en él que, ahora que no lo hago, siento que también desapareció para sí mismo, y obviamente no es así.
Tal vez yo también morí para él.
Quise arrancármelo de la piel, de la mente, del corazón, del futuro... y lo hice, aunque nunca he podido sacudir nada de las arenas movedizas de mi pasado. Pero no hay necesidad de hacerlo, realmente, no le guardo ningún rencor (ahora) simplemente porque ya no es quien antes era para mí, porque su rostro ya no se dibuja en mi lista de prioridades. Dejé que hiciera lo que debiera hacer para sentirse bien. Yo le hacía sentir enfermo... Y cuando lo comprendí, comencé a pensar en mí.
Quise ser feliz con alguien extraordinario. Y yo siempre consigo lo que quiero, aunque duela.
Después de todo, cuando me acuerdo de él, ya nada es igual y sonrío, porque ya no me hace daño. Es como cuando tomas una fotografía vieja y la miras, no cambia nada, mirar atrás no te hace detenerte, o al menos no por mucho tiempo. El pasado, afortunadamente, nunca se sale del pasado.
Tal vez no deba hablar del tema, porque, después de todo, es un caso resuelto, una puerta cerrada, algo que dejé atrás pero... Eso no lo borra de este mundo.
Es cierto que yo deseé con todas las fuerzas de mi alma que se lo tragase la tierra pero la vida no cumple caprichos. Es simplemente que no puedo evitar recordarlo, porque mi corazón tatuó su esencia en mi vida y no lo puedo borrar.
Cada vez que lo veo me veo forzada a recordar su nombre, a dibujarlo en mi mente como hice tantas veces antes. Y recuerdo todos los momentos malos, porque no hubo buenos. Hubo mentiras, hubo trampas, y eso a veces me hace preguntarme si realmente era tan malo como parecía.
Sólo sé que preferí no investigarlo, porque ya todo fue hecho, fue escrito desde un lejano principio que no se somete a debate, es sólo que quizá no todo era tan frío y catastrófico como yo pensé que era. Aunque realmente ahora me da lo mismo.
Me gusta pensar que realmente obtuve todo lo que quise de él, que no permití que él obtuviera lo que quería conmigo, porque al final los dos íbamos a tener lo que siempre soñamos. Sé que si él y yo hubiéramos estado juntos como tantas veces "DIJIMOS" que queríamos estar, probablemente las cosas hubieran terminado de peor forma en la que lo hicieron. Porque sé que yo realmente no lo amaba... a ratos no se puede amar a nadie.
Y es cierto que me pica el orgullo a veces, que me niego, a veces, a aceptar que para él yo nunca signifiqué nada pero... yo siempre he tenido problemas con la verdad. Quisiera que él pudiera entender lo que significó para mí, aunque fuera demasiado tarde, para que pudiera saber la magnitud de lo que sucedió. Y quisiera también saber lo que yo signifiqué para él... No sé por qué, después de tanto tiempo, todavía sigo creyendo tontamente que él me debe una explicación.
A veces , tontamente, sigo esperando que me recuerde. Pero no sé por qué, lo hago inconscientemente, porque me acosumbré a desear siempre que alguien correspondiera las pasiones que tengo encendidas, y eso simplemente no sucedió. Hasta que sucedió.
Vaya, creo que quedé realmente sin sentido desde el primer momento... porque yo fui fuerte y luché.
Tuve opciones, pude quedarme con el sufrimiento que tanto amo, pude quedarme sola, sin necesidad de mover un dedo y quedarme sintiendo lástima por mí misma; y actuando en contra de la naturaleza con la que nací, lo corté de raíz porque él era una mala hierba que me enfermaba.
Y afortunadamente, ocurriendo de forma contraria a como todo sucede siempre conmigo, tomé la decisión correcta. Ahora parece que todo anda bien en su vida, no es que a mí me importe, claro, simplemente que pasé tanto tiempo preocupándome por estar a su lado que olvidé que él existiría aunque yo no estuviera con él. Pasé tanto tiempo pensando en él que, ahora que no lo hago, siento que también desapareció para sí mismo, y obviamente no es así.
Tal vez yo también morí para él.
Quise arrancármelo de la piel, de la mente, del corazón, del futuro... y lo hice, aunque nunca he podido sacudir nada de las arenas movedizas de mi pasado. Pero no hay necesidad de hacerlo, realmente, no le guardo ningún rencor (ahora) simplemente porque ya no es quien antes era para mí, porque su rostro ya no se dibuja en mi lista de prioridades. Dejé que hiciera lo que debiera hacer para sentirse bien. Yo le hacía sentir enfermo... Y cuando lo comprendí, comencé a pensar en mí.
Quise ser feliz con alguien extraordinario. Y yo siempre consigo lo que quiero, aunque duela.
Después de todo, cuando me acuerdo de él, ya nada es igual y sonrío, porque ya no me hace daño. Es como cuando tomas una fotografía vieja y la miras, no cambia nada, mirar atrás no te hace detenerte, o al menos no por mucho tiempo. El pasado, afortunadamente, nunca se sale del pasado.
viernes, 11 de febrero de 2011
Uno solo
No sé qué fue lo que hice bien en la vida pasada o en esta porque, de pronto, mis sueños más locos, mis deseos más honestos y profundos y mis más hermosas fantasías se hicieron realidad. Nunca imaginé que ese día llegaría, nunca pensé que fuera a ser ese día ayer y mucho menos pensé que fuera mil veces más hermoso y especial que todas las veces que soñé con él.
Tú y yo, fundidos en una sola realidad, un solo instante, una sola escena de la gran obra de nuestras vidas, una que compartimos, que nos hizo desafiar la gravedad, la insistencia, la paciencia, la vida... toda nuestra fuerza y toda nuestra pasión unida, desbocada en el momento ideal. El momento para el cual nuestra esencia humana fue hecha.
El momento en el cual nuestras almas se separaron de nuestros cuerpos y se unieron en una sola constitución (humana, espiritual, toda), como estaban antes del principio de los tiempos, como fueron hechas: almas gemelas, juntas, que fueron separadas y depositadas en nuestros cuerpos. Estos cuerpos, que, al unirse, desataron el alma y el alma volvió a unirse, para siempre, para nunca separarse, porque así es como debe ser.
No hicieron falta palabras, ni tampoco un alarido de dolor; no hizo falta invocar un recuerdo de hielo, del que ya no queda nada; no hizo falta todo el miedo que encarcelaba mi alma y cerraba todo mi cuerpo para no dejarte entrar en él, como si fueras un ladrón o un babndido dispuesto a hacerme daño... no hizo falta esa fatal equivocación; no hizo falta nada, porque el momento fue perfecto.
Ya no quiero, ni puedo, estar separada de ti. Porque una vez que mi alma probó a la tuya, una vez que se reconocieron como UNA SOLA, ya nunca más va a poder dejarte. Eres mi complemento perfecto, el paraíso, el sol, tan grande como todo el universo, un universo que ya no cabe sólo en mi corazón.
Ya no puedo, ni quiero estar separada de ti. Porque una vez que mi cuerpo probó al tuyo, una vez que se reconocieron como UNO SOLO, fluyó la adicción a ti por mis venas, venida desde el fondo de mi corazón, fluyó toda la magia que hace depender mi felicidad de la tuya, fluyó toda mi vida y se mezcló desde el principio con la tuya, ya no hay pasado ni hay futuro, eres solamente tú.
Te quiero conmigo para toda la vida. He dicho. Eso es lo que quiero, no quiero nada más, porque yo te amo, eres sólo tú, solamente tú.
jueves, 3 de febrero de 2011
¿La persona o el personaje?
Su nombre es Bratislava Zaitséva, es un personaje, ella no existe, a ella la hice yo un día que buscaba una protagonista, una princesa berrinchuda y manipuladora, una belleza rara y completamente egocéntrica. La hice con la magia de la soledad y debajo de la sombra de mi propia ingratitud, porque sé que el autor sólo sabe escribir de sí mismo, al mismo tiempo que le gusta plasmar en su héroe de papel todo aquel delito que tiene la prudencia de no cometer. (Nótese Anthony Burgess y Milan Kundera)
Ya no tengo excusa suficiente, no soy Bratislava NO LO SOY, ella no soy yo, pero tenemos más en común de lo que yo quisiera admitir.No quiero dejar que me posea y que afecte todo lo que soy YO porque sus límites no miden más que una hoja de papel tamaño carta, su sangre no es más que la tinta de un bolígrafo y yo... yo no puedo dejarme vencer por esa parte de mí que, quizá, solamente quiere salir a ver la luz a como de lugar.
No tengo ni el coraje ni las intenciones de Bratislava para hacer lo que hace y, sin embargo, SIENTO muchas de las cosas que siente, ODIO muchas de las cosas que ella odia, y me DUELEN las mismas cosas que a ella.
Pero su León nada tiene que ver con mi Omar y eso lo tengo que ENTENDER, aunque a veces decaigo por mi propia locura y ya no puedo ver el límite, a veces siento que se me ponen los ojos en blanco cuando escribo... Esta pasión me poseé.
Y ya no puedo pelear contra ella.
Odio y amo mi vida paralela, esa persona fría y asombrosamente detestable que soy en el papel, pero quiero que se quede en ese mundo, que se deje de tonterías... ya no soy tan joven ni tan creativa ni tan estúpida como para dejar que (de nuevo) mi fantasía trascienda y destroce todo lo que me ha costado tanto construir en el mundo REAL.
Ahora sí ya estoy completamente loca.
Ya no tengo excusa suficiente, no soy Bratislava NO LO SOY, ella no soy yo, pero tenemos más en común de lo que yo quisiera admitir.No quiero dejar que me posea y que afecte todo lo que soy YO porque sus límites no miden más que una hoja de papel tamaño carta, su sangre no es más que la tinta de un bolígrafo y yo... yo no puedo dejarme vencer por esa parte de mí que, quizá, solamente quiere salir a ver la luz a como de lugar.
No tengo ni el coraje ni las intenciones de Bratislava para hacer lo que hace y, sin embargo, SIENTO muchas de las cosas que siente, ODIO muchas de las cosas que ella odia, y me DUELEN las mismas cosas que a ella.
Pero su León nada tiene que ver con mi Omar y eso lo tengo que ENTENDER, aunque a veces decaigo por mi propia locura y ya no puedo ver el límite, a veces siento que se me ponen los ojos en blanco cuando escribo... Esta pasión me poseé.
Y ya no puedo pelear contra ella.
Odio y amo mi vida paralela, esa persona fría y asombrosamente detestable que soy en el papel, pero quiero que se quede en ese mundo, que se deje de tonterías... ya no soy tan joven ni tan creativa ni tan estúpida como para dejar que (de nuevo) mi fantasía trascienda y destroce todo lo que me ha costado tanto construir en el mundo REAL.
Ahora sí ya estoy completamente loca.
sábado, 22 de enero de 2011
Créeme
Hay una verdad, una sola, oculta en mi pensamiento, en mi alma, este transparente e inocente alma... esa única verdad es que te amo.
No importa nada más.
Es cierto que he perdido muchas cosas en este corto pero difícil camino de mi vida, sin embargo, de todas las cosas que he querido recuperar, la que más me importaba era la capacidad de soñar, la habilidad de perderme, de sumirme en la esencia de otra persona, enamorarme perdidamente, sentirlo intensamente como hacía mucho tiempo que no lo sentía... y tú me devolviste eso.
Me trajiste de nuevo la sensibilidad, el amor más puro de todos, ese que se entrega ciegamente, sin necesidad alguna de sentirse atemorizado por las consecuencias que ésto pueda tener. Porque te tengo una sorpresa: ya no tengo miedo. Yo no creí que alguna vez pudiera amar así de nuevo, porque creí que me había formado un caparazón increíblemente duro y prácticamente impenetrable que me protegiera contra el dolor y contra prácticamente cualquier sentimiento, pero no fue así. Afortunadamente.
Quisiera tener palabras suficientes en esta mente y en este corazón, que son solamente tuyos, para demostrarte cuánto te amo pero no lo sé... no existen.
Quiero que nunca dudes de esto, porque no hay manera de que lo que te estoy diciendo sea mentira, yo me alejé de las mentiras ya desde hace tiempo, sólo quiero que sepas que te amo con todas las fuerzas que tengo, desde el alma hasta la piel.
Me haces demasiada falta cada vez que estás lejos, no sé que es lo que me diste que ya no puedo concebir la vida sin ti. Es por eso que no quiero que te vayas nunca, eres una parte esencial de mí. Yo te amo... infinitamente, completamente, insistentemente...
A veces me siento obsesionada, como si estuviera encadenada a ti, a todo lo que tu existencia representa para mí, como si una obsesión tuviera siquiera los matices que tiene el amor, pero no... estoy simplemente, irrevocablemente, insensatamente enamorada de ti.
Eres perfecto para mí, eres aquel milagro que tantas veces esperé que viniera a rescatarme, pero no lo hiciste, y esperaste hasta que fui lo suficientemente fuerte, hasta que pude salir victoriosa de todo, desde las trampas más viles hasta las más crueles jugarretas de mi subconsciente, no dejé que nadie me ayudara y luché yo sola hasta vencer, y tú llegaste junto con la victoria.
Eres simplemente la culminación de la felicidad. Eres el fin que estaba buscando. Tú no eres la criatura de mis pesadillas ni mucho menos un ángel de mis sueños... tú eres simplemente el hombre de mi vida :)
martes, 11 de enero de 2011
Una historia de amor.
El sol se ocultaba detrás de las cortinas porque no nos quería ver, no quería escuchar el sonido de mi sangre corriendo presurosa por debajo de mi piel, no quería ver el brillo de mis ojos ni el momento en el cual iba a dejar de ser lo que había sido hasta entonces.
Había violencia en ese cuarto, una violencia roja, violencia natural, venida desde el instito, saciada con amor, bañada con toda la magia que siempre hay entre nosotros dos. Sentía que mi cuerpo lo llamaba poco a poco, lo invitaba a quedarse para siempre, y entonces me daba cuenta que sí... que él y yo fuimos hechos para estar juntos, porque nos acoplamos perfectamente el uno al otro, porque nos entendemos, porque incluso respiramos al mismo tiempo, como si nuestros corazones hubieran sido programados para dar el primer latido en el mismo momento.
Nunca había deseado nada con esa parte de mi existencia, la parte deshinibida, la parte salvaje, la parte intranquila que hasta entonces yo no conocía. Todo había ocurrido con él y de manera más fácil de lo que yo me imaginaba.
Él es todo lo que yo siempre había deseado.
Era uno de esos días en los cuales no me reconozco porque no soy más que paz y tranquila oleada de elocuencia todos los días, pero cuando estoy con él todo mi equilibrio se parte en mil pedazos y me convierto de pronto en el tornado que secretamente soy.
No desconfío más del amor que siento, es uno de esos que te llenan los pulmones, te esfixian poco a poco y te convierten en su súbdito, esclavo eterno de su presencia, velador de su ausencia y que te asesinan cada día un poco más con el mejor de todos los placeres:la más grande de todas las malditas felicidades.
Ya no importaba nada, como si el mundo se hubiera quedado helado, como si el tiempo se hubiera detenido (de nuevo) y mi corazón quería salir y explotar hasta rasgar la piel y exponer las víceras y la carne, la constitución humana que me devoraba por dentro, tratando de que miles de años de evolución regresaran hasta ese instante para cumplir su destino de preservación de la especie.
He de admitir que me transformo, que no distingo entre el bien y el mal, para mí todo es hermoso, y que de palabras dulces a palabras francas perfiero todas y que mi cuerpo trataba una vez más de deshacer ese recuerdo de piedra, de súbito trauma evanescente para darle vida al amor nuevo, al amor verdadero y he de admitir también que la transformación no es del todo una metamorfosis.
No lo es porque había una parte de mí que en silencio desobedecía a mi cuerpo en llamas, un espectro de hielo que hacía que me aterrorizara y por más que mi fuego interno luchara con toda su fuerza para que me dejara derretirme, fundirme en él como he deseado desde hace tanto tiempo... dejar que se funda conmigo.
Pero lo logró, porque es superior a mí.
El amor y la voluntad pueden más en mí que cualquier otra cosa, por más que una fuerza insospechada e involuntaria de la parte más inocente de mi alma se negara y se negara a tener su cuerpo cerca, a sentirlo como era realmente... fuimos una sola persona, por un poco más de cuatro segundos.
Murió mi niñez interna, la física al menos, y me alegra, me alegra tanto que haya sido él quien acabara con ella, porque no hubiera querido ni podido regalársela a nadie más, porque en este mundo no existe nadie a quien pueda amar más que a él.
Esa es toda la verdad.
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